Todos tenemos emociones, bien sean positivas o negativas, pero son reacciones normales ante las circunstancias de la vida, estamos vivos por eso sentimos y nos emocionamos, de lo contrario seríamos rocas, pero lo que no llego a comprender es el por qué ese miedo de exteriorizarlas, intentando reprimirnos cuando alguna de las emociones aparece, como por ejemplo, cuando lloramos, estamos preocupados, enojados, envueltos en rabia, o, incluso, nos avergonzamos por exteriorizar las muestras de afecto.
Bien es cierto que cada uno reaccionamos de distinta manera, mientras que a uno no le puede llegar a salir ni una sola lágrima viendo una película emotiva, a otro, se le puede llenar los ojos de lágrimas, pero por ello no debemos avergonzarnos ni escondernos de nadie porque no estamos haciendo nada malo, únicamente, estamos exteriorizando nuestras emociones.
Cuando en alguna ocasión algún problema nos trae de cabeza, llegándonos a sentir irritados, y quemados por dentro, intentamos reprimirnos para que nadie nos vea, y nos ahogamos en nuestras penas a través del silencio, sin darnos cuenta, en ese momento, que reprimir nuestras emociones nos hace mal sintiéndonos ahogados por dentro.
Y sigo reflexionando, y por ello, las preguntas me invaden... ¿por qué va a ser malo demostrar ese enojo, ante alguien que no nos cae bien, si se hace con respeto y buenos modales? ¿por qué no vas a poder tirar ese cojín al suelo si así te sientes mejor? ¿por qué vas a reprimir las ganas de gritar? ¿por qué no abrazar a esa persona si te está saliendo del alma?
