A lo largo de la
vida nos encontramos con fuertes emociones, que son las que alteran el estado
normal de las personas, unas veces pueden ser muy agradables, y en los momentos
en que las estamos percibiendo nos producen bienestar y felicidad, pero cuando
las emociones son por el contrario desagradables, la alteración emocional
produce el efecto contrario, esto es malestar y tristeza.
Cada persona
percibe y siente las emociones de distinta forma porque cada mundo interior es
diferente, y mientras que una persona puede sentirse feliz con una palabra de
cariño que le dice una persona, otra en su lugar le puede parecer una
sensiblería, y en otro caso distinto, mientras que una persona ante una fuerte
emoción desagradable vivida se puede hundir en un vaso de agua, otra con la
misma emoción encuentra la salvación aún estando en el fondo del mar.
Yo soy de las
personas que percibe, siente y vive intensamente, tanto las emociones
agradables como desagradables, y tengo que reconocer, sinceramente, que siendo
de esta manera de ser, cuando existen emociones agradables en mi vida el
bienestar que me produce es inmenso, pero por el contrario, cuando existe una
fuerte emoción desagradable, se me hace muy difícil de sobrellevar
